Cuerpo, Mente y Espíritu:

Una perspectiva desde el Análisis Conductual

 


 

Cuerpo, mente y espíritu parecen entidades diferentes y presentes en todos los seres humanos. Aquí ofrecemos algunas reflexiones sobre estas entidades desde la perspectiva del Análisis Conductual

 

  Variación y selección natural, denominadas contingencias de supervivencia, son los mecanismos evolutivos responsables de la aparición de la especie humana y de la entidad física que llamamos el cuerpo.

 

  Durante su ciclo vital, el ser humano está expuesto a las contingencias de reforzamiento (ambiente físico), responsables de la ocurrencia de la conducta humana (o la mente o las estructuras cognitivas en otros enfoques psicológicos

 

           La conducta también es el resultado de la operación de las contingencias  de la cultura (ambiente social) en que el individuo se desenvuelve. Algunas de estas contingencias culturales son originadas y mantenidas por instituciones como las iglesias y grupos esotéricos las cuales son responsables de nuestras prácticas religiosas y espirituales (nuestra “alma” o “espíritu”).

 

           Las entidades llamadas “mente” y “alma” (ó espíritu) no tienen consideración dentro del análisis conductual. Dentro del enfoque “mentalista”, la entidad denominada mente es la responsable o causa del comportamiento. La mente es pues una entidad material o no material que causa el comportamiento.

 

En el análisis conductual no existe la mente como concepto, entidad o agente causal. Las contingencias de reforzamiento y las culturales son las que inician, mantienen y modifican el comportamiento. Asimismo,  en el Análisis Conductual no existe consideración para el “alma” o “espíritu” como entidades o esencias, pero existe una cuidadosa consideración de la iglesia y  grupos esotéricos como instituciones que modifican las prácticas religiosas y espirituales de los seres humanos a través de la manipulación de las contingencias culturales o control a través de las reglas morales y éticas.

 

           Una de las metas de la mayoría de las religiones y de los grupos esotéricos es la misma que la del Análisis Conductual, es decir, el logro del bienestar de la humanidad. Es por ello que el analista conductual puede colaborar con la iglesia y grupos esotéricos en la medida que sus servicios contribuyan a mejorar el bienestar psicológico y espiritual de sus miembros y del entorno social y físico que los rodea.

 

Ó Guillermo Yáber Oltra

 

 

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