No tenemos un "Sonido Venezolano" todavía

La Gaita: ¿Símbolo de la Música Venezolana?
El Diario de Caracas 15-10-1999

Emilio Mendoza
emiliomendoza@cantv.net
Web:  http://prof.usb.ve/emendoza

Fotos: Colección Fundef

Este género musical se ha desarrollado del ámbito tradicional y regional hasta su despliegue moderno e internacional. A pesar de que está a punto de despegar de su fijación temporal navideña, no sabemos si va a convertirse en nuestro
próximo emblema musical de la nación.
Si estamos en el exterior y pasamos un tiempo sin sentir nuestra tierra, es imposible no cantar "Compadre Pancho" en una fiestecita que al fin logremos instalar con algunos venezolanos desterrados. Por lo menos esa canción se la debe saber todo paisano. Quizás allí nos sorprendamos de que ninguno toque el Cuatro y que se nos caiga la parranda, al sentir cómo se amplifica en esta situación un detallito tan minúsculo como el no haber recibido una clasecita de Cuatro en nuestra formación natal, o de no saber unas cuantas canciones con su letra. Si la reunión es en Navidad, ocasión en la cual el apego nacional es más acentuado, se iniciará  sin duda alguna un esfuerzo común en cantar una gaita. Afortunadas las reuniones a las cuales asiste un músico, aunque muchas se pueden valer de un desnudo cassette de "gaitas-mix" para disfrutar de nuevo el sentirse venezolano rodeado de las hallacas y otras delicias de la temporada.

La gaita como género musical se ha relacionado tradicionalmente con la Navidad a nivel nacional. Su relación cultural anteriormente era fijada a la región zuliana de manera exclusiva, pero ha podido soltarse en cierta medida de esa camisa de fuerza regional y temporal. De la gaita en su formas tradicionales del Zulia como son la Gaita de Furro, la Gaita Perijanera y la Gaita de Tambó Largo, se ha generalizado una gaita que poco mantiene de sus ancestros originales a excepción de su base rítmica de subdivisión ternaria. Con un instrumental "moderno", es decir, con el uso de los instrumentos electrónicos internacionales como la guitarra y el bajo electricos, los teclados MIDI, la sección de viento metales (trompetas, trombones y saxofones), batería amplia y voces amplificadas, la gaita urbana es un muchacho con otra cara totalmente distinta. En la mayoría de los casos de agrupaciones de gaita  moderna, se conserva todavía el uso de los instrumentos claves para acuñar el sello identificador de gaita:  las tamboras, la charrasca de metal y el furruco. Si todavía cantan gritado y con voz operática, ésto no es imprescindible. Si los temas en el texto son de protesta, críticas al gobierno, a los homosexuales (mariposas), a la suegra, o de connotaciones abiertamente sexuales y a veces vulgares, estas características no son su esencia.

La gaita ha evolucionado de un género regional zuliano anclado a la Navidad, a un género popular comercial. Se le han incorporado estilos e instrumentos extranjeros que aumentan las diferencias entre una música tradicional zuliana y una música popular internacional. La gaita es impregnada además con un simbolismo nacional que pueda cumplir con l;a deseada misón de ser la "música venezolana", sustituyendo al joropo en esta función.

Por la necesidad de planificar anticipadamente el mercadeo de las nuevas gaitas que puedan pegar en Navidad, los grupos de gaitas empiezan a grabar en estudios a mitad de año. Ya en agosto las gaitas empiezan a sonar en las radios y se efectúan las series de "amanecer gaitero" sobretodo en el Poliedro. A medida de que se acerca los meses navideños se intensifica la actividad gaitera, donde las discotecas, bares y restaurantes progresivamente incorporan grupos en vivo de gaitas en sus locales. En Caracas por lo menos acontece un fenómeno digno de estudiar: la tradición de competencias de grupos de gaitas de escuelas de niñas, lo que indica que la gaita como género musical, a pesar de su transformación, es al mismo tiempo tradicional y moderno, típico, vivo y actual.

La generación musical del viernes negro en manos de Franco de Vita, Yordano, Ilan Chester entre otros, no pudo gestar un sonido único representativo del país a pesar de su gran creatividad y producción: desde lejos suenan a cualquier grupo internacional, con algunas variantes. Carlos Baute está tratando de crear un sonido propio a lo Carlos Vives basado directamente en el folklore, al igual que los experimentos de María Rivas. El joropo tuvo y todavía mantiene su auge entre los grupos de sifrinos rockeros, y músicos expertos apuestan a que el sonido venezolano lo dará el calypso guayanés por su contagioso ritmo. Si queremos tener el "sonido venezolano" como lo es la Samba en Brasil, el Merengue en República Dominicana, el Reggae de Jamaica, el Vallenato en Colombia, la Plena de Puerto Rico o el Son de Cuba, nos quedamos con la pregunta encendidad por el incuestionable éxito de Guaco a todo nivel, ¿será la gaita la que gane este galardón? El problema es que Venezuela es tan grande musicalmente que no hay un género solo que pueda representarla en toda su variedad. Menos mal.