Sobre Palabra de la Muerte

Un soneto de Borges, de entonación premeditada y amena, sirve de pórtico al poemario Palabra de la Muerte de Daniuska González. En él consigna el maestro argentino su reiterado deseo de conseguir tras la muerte el más cabal de los olvidos. Borges manifestó siempre al encarar este tema cierta compostura nihilista que no se compadece con la angustia desembozada. Los versos de nuestra amiga cubana, sinceros, en cierne y con entonación variada, dan cuenta de una angustia bastante menos resignada. Tal vez un pórtico más cercano a la índole de sus desvelos lo habría encontrado en escritos de Unamuno o Leopardi, poetas irreconciliados con la idea de desaparecer, de que el hombre sea siempre una muerte consciente de sí. Con todo, pensándolo mejor, está bien que sea la palabra de Borges la que ahora acompañe su acercamiento al tema de los temas. Nuestra amiga Daniuska es muy joven todavía, es sensible, inteligente y proviene de una tierra solar. Tal vez ella también, con los años, llegue a sentirse indigna del Infierno o del Cielo, de todas las lucubraciones ultraterrenas, y prefiera atenerse a contemplar la belleza del instante, los irrepetibles dones de la vida que se abre ante nuestros ojos. Acaso entonces, si no aspira al olvido definitivo, a lo mejor alguna vez sueñe que el viejo maestro sureño le repite algunas de las palabras de su soneto, mientras le hace un guiño amable y enigmático.


Eugenio Montejo
Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo 2004
Premio Nacional de Literatura 1999
Texto para la contraportada del poemario Palabra de la Muerte, 1999


daniuska
 
 

Palabra de la Muerte